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Si quieres que algo llegue dentro, sólo tienes que buscar la forma de que los demás entiendan lo que sientes, de que vean como te hundes, vuelas o te alegras. Cierra los ojos, inspira, piensa qué sientes, expira, ábrelos. ¿Qué es lo que ves? Exacto, ahora solo tienes que expresarlo sobre el papel.

lunes, 19 de mayo de 2014

Despierta.

Escribo una y otra vez una frase diferente, una frase que sea capaz de abarcar todos y cada uno de mis sentimientos, de mis pensamientos. Busco nuevas formas de empezar, nuevas palabras, pero aún así no consigo pulsar el botón de enviar, porque da igual lo que diga, no importa nada de lo que pueda decir ya. Esa frase, esas líneas, no valen nada, al igual que yo dejé de valer en el momento en el que le fallé.
He dejado de existir en su mirada, y lo único en lo que pienso es en cómo volver a ella y ser el reflejo de sus ojos enamorados de nuevo, en cómo poder arreglar el error que cometí, sea de la forma que sea. 
Pero aunque en el fondo sepa que no hay arreglo, que le he perdido para siempre, pues no quiere saber nada acerca de mí, ni querrá, no puedo evitar pensar en ese ápice de esperanza que brota apenas sin vida en mi interior, pues es lo único a lo que puedo aferrarme, por mí, como a un sueño, ese sueño que se repite noches tras noche sin dejarme dormir, ese en el que vuelvo a ser feliz y del que nunca quiero despertarme.

13.04.2013

viernes, 25 de octubre de 2013

¿Que si merece la pena? Por supuesto.

Te sientes confusa, deprimida, triste, afligida, impotente... No sabes qué hacer cuando todo se hace difícil, cuando las cosas no salen como quieres, cuando sufres a cada segundo esperando a que llegue ese efímero momento en el que podáis estar juntos, en el que puedas respirar al fin y olvidarte de todas las complicaciones que te has ido encontrando.
Descubres que aún después de los malos días, la baja moral y autoestima, la única manera sana de relajarte y ser momentáneamente feliz es con él, con esa persona que te apoya día a día y está para ti. Necesitas esos momentos aunque no puedan ser tantos como te gustaría, ya que si por ti fuera no acabarían nunca. Los necesitas porque es a lo único seguro a lo que puedes aferrarte, lo único que es real y que sabes que está o estará ahí.
La espera te hunde, sí, pero cuando llega el momento en el que te olvidas de todo lo malo, de todo el sufrimiento... al fin, eres feliz. 





domingo, 2 de junio de 2013

Tan simple como un despertar a tu lado

Un rayo de sol me hace abrir los ojos y me despierto a regañadientes reprimiendo un bostezo, cuando entonces lo veo, ahí, quieto, abrazándome, suspirando aún dormido... Me quedo atontada mirándole, como si el tiempo se hubiese parado, como si no importase nada más que nosotros, recordando la noche anterior con cada detalle, con cada caricia, memorizando como acabamos rendidos tras hacer el amor, y con un último beso y una mirada de las que nunca se olvidan, caimos en un sueño profundo...
Mientras me evado del mundo real en mis pensamientos, le acaricio el pelo suavemente, entonces abre sus ojos... Somnolientos y pidiendo dormir más, hasta que me ve y sonríe, me sonríe a mí, una de esas sonrisas que dejan sin aliento, de esas que podrían iluminar una habitación... Al momento, me besa, y nos damos los buenos días el uno al otro sin usar palabras, cuando ese beso, sin planearlo, torna apasionado, desencadenando lo que la noche anterior nos había dejado sin aliento, pero descansados, con un último pensamiento en nuestras cabezas... El mejor momento de mi vida.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Volver al pasado no es fácil...

Descubres que los recuerdos duelen cuando no puedes ni tenerlos en mente, cuando te das cuenta de que esos momentos no pueden volver a vivirse, cuando por fin ves que todo queda atrás. Cuesta admitirlo, el dolor de recordar comienza con el final de la esperanza, la esperanza de que todo no haya terminado, de tener más oportunidades...
Vivir con el pasado a la espalda no es fácil, pero es cuestión de tiempo que ese dolor provocado por el recordar vaya desapareciendo, poco a poco, hasta que un día, sin que te des cuenta, sonrías al memorizar esos instantes.
Y es ahí cuando podrás vivir tranquilo, recordar y sonreír sin censurar ninguna parte de tu mente. Pero esto no significa olvidar, no, nunca olvidarás nada, eso se quedará ahí, en tu interior, formando parte de lo que tu eras y eres, formándote a ti.

domingo, 26 de mayo de 2013

Cambios

Es increíble cómo cambian las personas a medida que pasa el tiempo, es demasiado inverosímil pensar en que alguien que conoces actualmente, o conocías puede cambiar hasta ese punto en un par de años. La forma de pensar, de ver las cosas, no sé, todo. Hasta el punto de quedarte de piedra viendo que no te reconoces a ti misma. Ver tus propias palabras escritas algún día atrás y no saber localizar esos pensamientos, esa risa, esa locura que tenías. Descubriendo así que esa persona que eras ya no es la misma, siempre quedará algo de ella, pero no de la misma forma. Consecuencias que te llevan a la actualidad, a madurar, a buscar formas de salir de algún pozo oscuro en el que te has caído, pero del que no te crees capaz de escapar.
Recuerdos, ante todo recuerdos, son ellos los que acechan desde lo más profundo de tu mente para amargarte el día, la semana, el año... O que incluso pueden mejorar tu vida, pero ellos son los causantes de los cambios. Los cambios que hacen que tu mirada no brille de la misma forma, que tu rostro no refleje de verdad lo que sientes, que te provocan una y otra vez el dolor enviado por tu mente, el dolor de estar guardando un secreto, algo que no sabe la mayoría de la gente, algo que te hace llorar frente al espejo.

Lo que piensas de ti.

sábado, 26 de mayo de 2012

Porque ha pasado demasiado tiempo desde la última vez en que vi su sonrisa.

Es irónico que cuanto más enamorado estás más tonto te haces. Y lo digo yo, que si tengo pocas luces, ahora estoy fundido. Es que me vuelvo loco tan sólo con ver su sonrisa, con oler su pelo, y con cualquiera de sus movimientos. Y me saca de quicio verla, sí, verla. Porque no puedo soportar la imagen de sus besos en los labios de otro. Sé que para ella no existo, pero tengo la necesidad de observarla, aunque sea desde la ventana del aula de música, mientras baila y canta, o desde la otra esquina del patio. Lo único que intento es conseguir grabar su imagen en mi mente, cada detalle, cada mueca, cada mirada. Todo, porque ella lo es todo.





Y lo que más me jode, es que no tiene ni  puta idea de lo que me pasa. Aunque sinceramente, yo tampoco la tengo.